Boxeo de señoras

Verás, la siguiente es una historia de boxeo que contiene lecciones útiles para tu negocio.

 

Hace un par de años (o el año pasado, no sé, con esto de la pandemia…) me inscribí para tomar clases de boxeo.

Según lo que me informé, la clase no tenía un perfil competitivo, sino que era lo que llamaban boxfit, una clase de box con un fuerte enfoque en el acondicionamiento físico más que en los combos (puños, cornetes, piñas, collejas, ostias, según de donde seas).

Pero así y todo era una clase de box…

O al menos eso pensé yo.

 

Bien. Llegado a mi primera clase, me encontré con un salón estilo tatami repleto de señoras.

Ningún macho alfa derrochando testosterona y ofreciendo pelea a quien se cruce.

No.

Señoras.

Nada de tipos mostrándose los dientes, haciendo esparring con mala leche, botando las frustraciones de una vida sin salida… que era lo que buscaba yo.

De fondo no sonaba la canción de Rocky. Ya sabes, el ojo del tigre.

No. Sonaba reguetón.

 

Bueno sí, había algunos machos, pero betas.

Ya sabes.

 

¿Algo en contra de las señoras?

Nada, faltaba más.

 

¿Algo en contra de las señoras que además de ser señoras practican deporte?

Menos aún. Ahí las felicito. Me encanta que hagan deporte.

 

¿Algo en contra de las clases de box para señoras?

Tampoco. En el mercado cabemos todos y todas. Todes si lo prefieres.

 

¿Algo en contra de los machos betas?

Nada tampoco. Además, hasta ahora no soy rey de ninguna manada que yo sepa…

 

¿Algo en contra del reguetón?

Emm.

 

Bien.

Comenté esta experiencia con unas amigas.

Una de ellas, llamémosla G, lo encontró interesante.

Ella tenía la misma imagen que yo acerca de una clase de boxeo, pero al saber que me encontré con puras señoras, quiso participar.

Considerando que G es una chica en proceso de señora, la idea le parecía perfecta.

 

Fue a un gimnasio y consultó.

No al mismo gimnasio que fui yo.

Le indicaron que sí, que la clase estaba orientada a todo tipo de personas, que no tenía enfoque competitivo, bla bla bla.

En fin, que se inscribió.

Le describieron una clase como la que describí yo. Por lo tanto debería ser para ella.

 

Al llegar…

No encontró lo que ella buscaba.

Encontró lo que yo buscaba.

Machos alfa dándose con todo lo que tenían.

Testosterona flotando por los aires.

Una intensidad terrible.

Como ella me dijo después, “una clase no apta para señoras”.

 

¡Espera!

Este es un sitio de copywriting. No se me ha olvidado.

Ahora viene la lección de copy.

¿Has notado el patrón que se repite en estos negocios?

¿Lo que no está funcionando bien?

 

Mira, es importante que tengas claro quiénes son tus clientes.

Pero también, incluso puede que más importante, quiénes NO son tus clientes.

 

Estos negocios no lo tenían claro.

Hacían lo que muchos negocios al verse apretados por la necesidad financiera. Aceptaban todo tipo de clientes.

Y lo entiendo. Hay que pagar las facturas, es difícil darse el gusto de rechazar clientes.

Sin embargo, a largo plazo, ¿cuál estrategia crees que será más sostenible?

¿Cuál será más rentable a fin de cuentas?

¿Atraer todo tipo de clientes o atraer a tus mejores clientes posibles?

 

Si eliges los mejores clientes, los que tú defines y conoces con claridad, y para los que diseñas tus productos o servicios, debes comunicar esta decisión de manera efectiva.

¿Te sugiero una manera?

Con copywriting.

 

Pd. Tengo una historia similar en un ebook que escribí, sobre lo que te puede enseñar de copywriting un powerlifter que no sabe de copywriting. Aquí.

Pd2. Dejé de practicar box. Estoy pensando en entrenar bjj, aunque todavía no me siento cómodo con la idea de oler testículos, ya me entiendes.